El filtro de la campana está pegajoso y toca limpiarlo. ¿Al fregadero o al lavavajillas? El antigrasa metálico suele admitir lavado; con el de carbón, primero hay que saber si se cambia o se regenera. Tratarlos igual puede estropear una pieza que no necesitaba recambio.
Vamos a ver cómo distinguirlos y cómo retirar, lavar, secar y volver a colocar el que tengas. Yo empezaría por localizar su referencia, antes de buscar el desengrasante más fuerte.
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Identifica el filtro antes de llevarlo al fregadero
Busca el modelo de la campana y, si el filtro tiene su propio código, anótalo también. Lo que necesitas encontrar en sus instrucciones es el apartado de mantenimiento: qué piezas se lavan, con qué producto y de qué manera. Si no conservas el documento, búscalo en la web del fabricante con esa referencia.
Si la campana devuelve el aire a la cocina en vez de expulsarlo al exterior, funciona en recirculación y puede llevar un antigrasa y otro filtro para los olores. Aunque estén uno detrás de otro, cada uno puede necesitar un cuidado distinto. El color o el parecido con una rejilla no bastan para decidir.

| Lo que confirman las instrucciones | Qué hacer | Qué comprobar antes |
|---|---|---|
| Antigrasa metálico lavable | Lávalo con el método permitido. | Producto, temperatura y si admite lavavajillas. |
| Carbón no lavable | Pon el recambio compatible cuando corresponda. | Referencia y criterio de sustitución. |
| Filtro expresamente lavable o regenerable | Sigue el procedimiento de ese accesorio. | Si requiere lavado, secado o reactivación. |
| No has podido identificarlo | Espera antes de mojarlo. | Modelo o confirmación del fabricante. |
Por ejemplo, Elica distingue varias familias de filtros con mantenimientos diferentes. Que el tuyo sea «de carbón» todavía no dice si puedes lavarlo.
Cómo lavar el filtro antigrasa metálico
Una vez confirmado que es lavable, elige entre limpieza a mano y lavavajillas según lo que admita tu referencia. Si salen varias piezas al desmontar, comprueba cada una antes de meterlas juntas en agua.
A mano, sin castigar la malla
- Apaga la campana, deja que se enfríe y desconéctala de la corriente siguiendo sus instrucciones. Si no puedes hacerlo de forma segura, pide ayuda antes de desmontar.
- Sujeta el filtro por debajo mientras abres su cierre. Acompáñalo al sacarlo. Si se resiste, revisa el mecanismo antes de tirar más fuerte.
- Prepara el producto y el agua que admita ese material. Para un filtro que permita agua jabonosa, usa un cepillo suave para soltar la grasa. Si admite remojo, respeta las condiciones indicadas; no alargues el baño ni añadas desengrasante por tu cuenta.
- Aclara hasta retirar los restos de producto. Trabaja sobre la pieza retirada, sin deformar la malla y sin llevar líquido al motor o los mandos.
- Deja que se seque por completo. Revisa también el marco y los bordes antes de volver a montarlo.
Evita la vaporeta, los estropajos metálicos y los limpiadores abrasivos. El vinagre y las mezclas caseras tampoco tienen pase libre por ser habituales en la cocina: su compatibilidad con el filtro y el acabado debe estar confirmada.
En el lavavajillas, con el programa que le corresponde
Que un filtro admita lavavajillas no significa que le venga bien el ciclo más caliente. Comprueba el programa, la temperatura y el detergente indicados para él, además de cualquier restricción sobre abrillantador o secado.
Colócalo sin aprisionarlo ni doblarlo y evita lavarlo junto con vajilla para que la grasa no la ensucie. Si el tamaño no permite colocarlo bien, elige otro método autorizado.
¿Ha quedado mate después del lavado? Eso no siempre significa que se haya estropeado. Las instrucciones de MATÄLSKARE, en la página 21, explican que su filtro metálico puede perder brillo sin perder funcionamiento. Es una indicación de ese modelo: si el tuyo presenta un cambio que no sabes valorar, compruébalo antes de comprar un recambio.
Qué hacer con el filtro de carbón
Si su referencia es sustituible y no admite lavado, toca poner el recambio compatible. Mojarlo no lo convierte en reutilizable.
Un filtro regenerable puede recuperarse para volver a utilizarlo mediante un tratamiento específico. Si el tuyo admite lavado o regeneración, consulta el procedimiento completo antes de empezar: puede ser muy distinto al del antigrasa. El mismo MATÄLSKARE contempla un carbón lavable que se reactiva, mientras que otros cartuchos se cambian.
No hay una temperatura de horno ni un plazo de regeneración que sirvan para todos. Si no has confirmado las instrucciones de tu accesorio, consulta al fabricante antes de intentar recuperarlo.
Seca, encaja y comprueba el montaje
Con cada pieza seca conforme a sus instrucciones, sigue el orden de montaje de tu campana. Acompaña el filtro con la mano hasta que quede sujeto y comprueba que cubre su alojamiento y no queda suelto.
Si el cierre no encaja, revisa la posición antes de forzarlo. Una rotura, una deformación o un deterioro que no puedes valorar son motivo para consultar si hace falta un recambio.
Si sigue oliendo o aspirando poco
Comprueba que has atendido todos los filtros que lleva tu instalación. En recirculación, limpiar el antigrasa no sustituye el mantenimiento del filtro de olores.
Revisa el montaje y la velocidad de extracción que estás usando. Si el problema continúa, consulta el apartado de incidencias o el servicio técnico. Para completar esta limpieza no necesitas abrir el motor ni meterte en conductos interiores.
Cuándo volver a revisarlos
Guíate por el plazo o el aviso de saturación de tu modelo y por las condiciones de uso que indique el fabricante. Cocinar frituras a menudo y usar la campana de vez en cuando no generan la misma carga de grasa.
Puedes incluir esta comprobación en tu limpieza a fondo de la cocina. Anota cuándo has limpiado el filtro, qué método admite y la referencia del recambio si necesitas pedirlo. La próxima vez tendrás esos datos a mano y podrás ir al grano.