Cómo limpiar el microondas: plato, interior y puerta

Escrito por Lidia Zafra Álvarez
Lidia Zafra Álvarez participa en las pruebas de uso y la revisión editorial. Sergio Robles Domínguez coordina la investigación, las mediciones y la metodología.  Conoce nuestro equipo
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Un plato limpio puede engañar: bajo el aro o en los bordes de la puerta todavía pueden quedar restos. Para limpiar el microondas, saca las piezas que se retiran para lavar y límpialas aparte; repasa el interior con un paño suave humedecido, retira el jabón y seca, sin empapar las aberturas. La pequeña tapa interior se queda en su sitio: no es un embalaje que haya que despegar.

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Plato y soporte: sácalos, pero sin prisas

Empieza con el aparato apagado, desconectado y frío. Si está integrado y no llegas al enchufe, sigue la forma de desconexión prevista para él; no lo saques del mueble ni desmontes nada para alcanzar la toma. Comprueba una vez qué piezas puedes retirar y cómo se limpian.

Si el tuyo tiene plato de cristal, deja que se enfríe antes de lavarlo. No lo pongas caliente bajo el grifo. Retíralo con cuidado y saca también el aro con ruedas si es extraíble en tu modelo, sin forzar el acoplamiento central.

Lava las piezas autorizadas con agua, jabón suave y una esponja no abrasiva; aclara y seca. El lavavajillas es una posibilidad solo si está permitido para cada pieza. No des por hecho que el permiso del plato incluya también el aro, una parrilla o cualquier accesorio que hayas añadido.

Microondas integrado sobre el horno en una cocina de muebles blancos

Quita las salpicaduras sin rascar el interior

Con las piezas extraídas, ya puedes ver el fondo y los restos que antes quedaban escondidos. Para la suciedad corriente de las superficies accesibles, trabaja así:

  1. Retira las migas y los restos sueltos con el paño, sin introducirlo ni meter utensilios en las aberturas.
  2. Pasa una bayeta suave humedecida, que no gotee, por el fondo y las paredes. Llega a las esquinas accesibles sin presionar contra tapas o protecciones.
  3. Si queda comida adherida, usa jabón suave compatible y repite las pasadas con delicadeza. Evita el cuchillo, la rasqueta y el estropajo duro, aunque parezca que así acabarás antes.
  4. Retira el jabón con un paño limpio humedecido y termina con otro seco. Revisa también la zona por la que rueda el aro antes de volver a colocar las piezas.

No pulverices limpiador dentro del aparato ni eches agua directamente sobre las paredes. Humedecer la bayeta te permite limpiar con mucha menos agua suelta. Si una costra no sale con el método admitido, no cambies a un producto agresivo por tu cuenta: busca la indicación para ese acabado o consulta a la marca.

La puerta y la tapa interior se limpian sin desmontarlas

Repasa las dos caras accesibles de la puerta, los bordes y las zonas de contacto con un paño suave húmedo. Quita la comida que haya quedado ahí y seca, sin rasquetas ni abrasivos. No desmontes la puerta ni levantes juntas para llegar más lejos.

Dentro puede haber una pequeña cubierta de la guía de ondas. Algunas tienen aspecto de lámina, pero no son un embalaje que debas arrancar para limpiar. Identifícala en el esquema de tu aparato, déjala colocada y trátala con delicadeza, sin empaparla ni frotar con fuerza. Tampoco despegues una película interior porque parezca sucia. No la identifiques como «mica» solo por su aspecto: compruébalo en el manual.

Si esa cubierta está deteriorada o no sabes qué pieza estás viendo, no intentes quitarla o repararla siguiendo una foto de otro microondas. Pide a soporte que te indique cómo proceder con tu referencia.

¿Y el limón, el vinagre o un bol de agua caliente?

Para la suciedad corriente, me quedo con la limpieza suave. Preparar un bol de limpieza solo tiene sentido si tu aparato contempla ese procedimiento.

Las indicaciones cambian entre aparatos: Bosch desaconseja limpiar el microondas con limón, mientras que existen modelos cuyas instrucciones incluyen una pauta concreta para olores o un programa de limpieza. Esa excepción no convierte el agua con limón, vinagre o detergente en una receta válida para todos.

Si tu microondas trae una función específica, trátala como un procedimiento aparte: prepara y monta el aparato como indiquen sus instrucciones antes de activarla. Respeta sus cantidades, recipiente, potencia y precauciones. Si después sigues con el paño, apaga y desconecta de nuevo el aparato y espera a que esté frío. Si no la contempla, no improvises un ciclo calentando una mezcla. Tampoco lo pongas vacío para secarlo ni metas la bayeta para calentarla.

Con los productos de horno pasa algo parecido: que dos aparatos estén juntos en la cocina no significa que admitan el mismo desengrasante. Si vas a limpiar también el horno convencional por partes, separa sus instrucciones y sus útiles; no traslades la receta al microondas.

Mandos, exterior y montaje: menos agua y buen secado

Para el exterior y el panel, usa un paño suave con poca humedad y seca después. Aplica el producto permitido al paño, no directamente sobre botones, ranuras o conexiones. No metas bastoncillos ni otros útiles en los orificios de ventilación para perseguir una mancha.

Antes de montar, comprueba que el fondo, el plato y el soporte estén limpios y secos. Coloca cada pieza en su posición, sin forzarla. Si el conjunto no encaja, revisa la posición y comprueba que no queden restos debajo; no lo fuerces. Cuando todo esté preparado, vuelve a conectar siguiendo las indicaciones del aparato.

Si queda olor, no lo tapes con otro producto

Si huele a comida, revisa el plato, el fondo que queda debajo y las zonas de cierre: puede quedar suciedad fuera de la primera pasada. Limpia los restos accesibles y comprueba el resultado antes de añadir otro producto para perfumar el interior.

Si el olor persiste después de limpiar, consulta con el servicio técnico de tu marca. Y si ves daños en la puerta o en sus cierres, deja de usar el microondas: no es una mancha que se arregle frotando. Ante un deterioro del interior, pide valoración; no lo lijes ni lo repintes por tu cuenta.

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