Para planchar un polo sin deformarlo, mira primero la etiqueta, ponlo del revés si tiene color oscuro o un logotipo y trabaja una sola capa cada vez. Empieza por el cuello abierto, sigue por hombros y mangas y deja el cuerpo para el final. La punta de la plancha pasa entre los botones; nunca por encima.

Los polos nunca faltan en el armario y, vistos de lejos, parecen una camiseta con cuello. La diferencia aparece al acercar la plancha: el piqué puede marcarse, la tapeta acumula varias capas y un cuello demasiado aplastado pierde su caída natural.
La etiqueta decide el calor, no el aspecto del polo
| Lo que indica la etiqueta | Ajuste de partida | Precaución |
|---|---|---|
| Plancha tachada | No usar plancha ni probar en una zona oculta | El calor puede causar un cambio irreversible |
| Un punto | Hasta 120 °C, sin vapor | Del revés y con paño si hay brillo, relieve o aplicación |
| Dos puntos | Hasta 160 °C | Evitar presión fuerte y revisar bordados o mezcla de fibras |
| Tres puntos | Hasta 210 °C | Es el máximo permitido, no una temperatura obligatoria |
| Sin etiqueta legible | Empezar bajo, del revés y en una zona discreta | Parar si cambia el color, el tacto o el relieve |
GINETEX insiste en elegir la temperatura por la etiqueta y no solo por la fibra. Dos polos de algodón pueden llevar elastano, un estampado o un acabado distinto. Lacoste, por ejemplo, recomienda calor bajo o medio y planchar del revés sus polos; es una buena referencia, pero la etiqueta de tu prenda sigue mandando.
Orden rápido: cuello, hombros, mangas y cuerpo
- Plancha el polo limpio y seco, salvo que la etiqueta permita trabajarlo ligeramente húmedo. Comprueba que la suela no tenga residuo y haz una prueba del revés si dudas del color.
- Abre el cuello y la tapeta. Pasa la plancha desde las puntas hacia el centro, primero por el reverso y después solo donde aún quede arruga. No marques un doblez que el cuello no traía.
- Encaja un hombro en la punta de la tabla. Alisa con la mano, da una pasada corta y gira para repetir en el otro. Así no aplastas el cuello mientras buscas la sisa.
- Extiende cada manga siguiendo su costura. Si no quieres raya, evita presionar el borde; mueve la tela y trabaja el centro con la punta.
- Plancha el cuerpo por paños. Introduce el polo en la tabla para separar delantero y espalda. Desplázalo alrededor de la tabla y pasa entre los botones sin tocarlos.
- Déjalo enfriar antes de doblar. Revisa el interior de la espalda y la zona bajo el cuello, que son las dos arrugas que suelen reaparecer al colgarlo.
Cuello y tapeta: dónde se estropea un planchado correcto
El cuello se plancha extendido, sin tirar de sus puntas. Si tiene entretela, usa menos presión que en el cuerpo: insistir puede dejar una burbuja o el contorno de la costura. En la tapeta, entra con la punta desde los lados y aparta cada botón con los dedos cuando la suela esté lejos; no arrastres la plancha sobre plástico, nácar o un bordado.
Si aparece una marca blanquecina en un polo oscuro, para. Puede ser brillo por presión, cal del vapor o residuo de la suela. No la tapes con más calor: deja enfriar, identifica qué ha ocurrido y limpia la plancha antes de continuar.
¿Y si no tienes plancha?

Para arrugas leves, cuélgalo nada más terminar el lavado, coloca bien hombros, tapeta y cuello y alisa las costuras con la mano. Si la etiqueta permite humedecerlo, una pulverización muy ligera puede ayudar mientras se seca. Un vaporizador solo es opción si el símbolo y las aplicaciones admiten vapor.
No usaría una plancha de pelo sobre el cuello ni un secador pegado al tejido: no controlas la temperatura de contacto y puedes dejar brillo o quemar una aplicación. Si el polo necesita quedar perfecto y la etiqueta prohíbe planchar, la salida segura es una limpieza profesional.


