Para planchar una camisa sin crear arrugas nuevas, sigue este orden: cuello, puños, mangas, hombros, delanteros y espalda. Mira antes la etiqueta, empieza con menos temperatura de la permitida y sube solo si hace falta. Tranquilo: no hace falta hacer un máster sobre tejidos, pero sí comprobar qué admite esa prenda. Al terminar, cuélgala y espera a que se enfríe.

| Zona | Cómo colocarla | Qué evita el fallo típico |
|---|---|---|
| Cuello | Abierto y extendido, primero por dentro | Pasadas de los extremos al centro para no empujar una arruga a la punta |
| Puños | Desabrochados y planos | Rodear los botones; nunca apoyar la suela sobre ellos |
| Mangas | Costuras alineadas o sobre un manguero | Alisar con la mano antes de cada pasada y no marcar el borde si no quieres raya |
| Hombros y canesú | Encajados en la punta de la tabla | Girar la camisa, en vez de estirar y deformar la costura |
| Delanteros y espalda | Una sola capa sobre la tabla | Mover la prenda por tramos para no planchar encima de una arruga oculta |
Primero manda la etiqueta, no el nombre del tejido

Nota sobre la imagen: es una tabla orientativa antigua; manda la etiqueta actual de la prenda.
Algodón, lino, poliéster o seda orientan, pero no deciden por sí solos. Una camisa puede mezclar fibras, llevar un estampado termosensible, entretela o un acabado que cambie el límite. La tabla actual de GINETEX basada en ISO 3758:2023 indica un máximo de 120 °C para un punto, 160 °C para dos y 210 °C para tres. La plancha tachada significa que no debes planchar.
¿Por qué algunas tablas muestran 110, 150 y 200 °C? Son los valores de la norma anterior. Para tu camisa, usa el símbolo de su etiqueta y la escala real de tu aparato. Con un punto, GINETEX advierte además que el vapor puede causar daños irreversibles.
- Etiqueta dudosa o ausente: prueba por el revés en una zona que no se vea, con temperatura baja y un paño de planchado.
- Estampado, bordado o aplicación: plancha del revés y sin apoyar la suela directamente sobre el adorno.
- Brillo o marca de presión: baja la temperatura, evita apretar y usa un paño blanco limpio.
Preparación de dos minutos
- Comprueba que la suela está fría y limpia. Una pequeña costra puede acabar impresa en el tejido.
- Desabrocha todos los botones, vacía los bolsillos y saca las ballenas del cuello si son extraíbles.
- Prepara una percha y una tabla estable. Si llenas el depósito, emplea únicamente el agua admitida por el manual de la plancha.
- Alisa la camisa con las manos. Si está completamente seca y la etiqueta admite humedad, una pulverización muy fina de agua facilita el planchado; no la empapes.
Cómo planchar una camisa de vestir en siete pasos

- Cuello. Extiéndelo sin doblar. Plancha la cara interior desde cada extremo hacia el centro; da la vuelta y repite por fuera. No fijes todavía el doblez.
- Puños. Ábrelos, plancha primero por dentro y después por fuera. Usa la punta alrededor de los botones sin tocarlos.
- Mangas. Alinea las dos costuras para que no queden torcidas. Pasa la mano para comprobar que debajo no hay pliegues y plancha del puño hacia el hombro. Gira y repite.
- Hombros y canesú. Mete la punta de la tabla dentro del hombro y gira la camisa poco a poco. Es más fácil mover la prenda que forzar una zona curva para dejarla plana.
- Delantero con botones. Trabaja por tramos y pasa la punta entre los botones. No cierres la plancha sobre ellos ni estires de la tapeta.
- Otro delantero y espalda. Coloca una sola capa cada vez. Desliza la camisa alrededor de la tabla manteniendo rectas las costuras laterales.
- Revisión y enfriado. Mira cuello, axilas, costuras y puños con buena luz. Cuelga la camisa, abrocha el botón superior si ayuda a mantener la forma y deja que pierda el calor.
¿Manga con raya o sin ella? ¿Y el cuello?

Para una manga con raya, alinea las costuras y plancha hasta el borde. Si la prefieres redondeada, un manguero es la solución más limpia. Sin él, trabaja solo la zona central, gira la manga un cuarto de vuelta y repite; requiere más tiempo, pero evita crear dos líneas paralelas.
En el cuello, no pases de un extremo al otro de una vez: puedes arrastrar el tejido y dejar una burbuja en la punta. Las pasadas cortas hacia el centro evitan que la arruga acabe justo allí.
Qué cambia en algodón, lino, poliéster y seda

Algodón y lino suelen admitir más temperatura y humedad, pero solo cuando la etiqueta lo confirma. Plánchalos algo húmedos y usa un paño si el color oscuro toma brillo. En lino, acepta que quede una textura natural: insistir hasta dejarlo rígido puede marcar costuras y botones.
Poliéster y mezclas necesitan menos calor. Empieza por el revés y no dejes la suela quieta. La seda exige aún más cautela: etiqueta, temperatura baja, prenda del revés y paño limpio. No presupongas que admite vapor ni la mojes para improvisar un tratamiento.
Si la camisa sigue muy arrugada
- Comprueba que no estás planchando dos capas y que la tabla no ha creado el pliegue.
- Si la etiqueta permite vapor, aplica una descarga corta con la plancha en movimiento y espera un instante antes de otra pasada.
- Si admite humedad pero no vapor, pulveriza muy poco desde cierta distancia y deja que el agua se reparta; una mancha mojada puede dejar cerco.
- Si ya alcanzaste el máximo de la etiqueta, no subas más. Revisa la suela, la colocación y la composición o deja la prenda a una tintorería.
Plancha vertical o una solución para salir del paso

Un cepillo de vapor sirve para repasar una camisa colgada, sobre todo si la arruga es ligera. Mantén libre la salida de vapor, no tensiones la tela con la mano delante del cabezal y deja secar la prenda. Para cuello, puños y una raya definida, la presión de una plancha horizontal suele dar un resultado más preciso.
No uses una plancha de pelo, vinagre ni agua oxigenada sobre una camisa: la temperatura real, el recubrimiento de las placas y la compatibilidad con tintes no están controlados. Si no tienes plancha, es preferible alisar la prenda húmeda, colgarla o usar vapor ambiental solo cuando la etiqueta lo permita.

